Dolarización: Del Confort Monetario a Los Microfundamentos.

Hacia una Política Pública Fundada en la Acción Humana

A lo largo de la historia económica contemporánea, numerosos países han implementado estrategias destinadas a contener procesos de inflación crónica y restaurar la estabilidad monetaria. Los resultados obtenidos han sido heterogéneos y han dependido tanto de la consistencia del régimen monetario adoptado como de la calidad de las instituciones que lo respaldan.
El caso venezolano presenta una particularidad digna de análisis: una parte significativa de sus círculos académicos e intelectuales rechaza la posibilidad de una dolarización formal bajo el argumento de que dicha medida incrementaría la vulnerabilidad de la economía frente a choques externos, especialmente en una nación cuya estructura productiva, fiscal y exportadora continúa dependiendo de manera predominante de la actividad petrolera.

La Evidencia Econométrica
Sin embargo, la evidencia acumulada a partir del análisis de series temporales macroeconómicas venezolanas, complementada con pruebas de causalidad temporal, modelos de transmisión monetaria y diversos ejercicios de robustez econométrica, sugiere que el régimen monetario constituye un factor relevante para comprender la dinámica inflacionaria observada durante los últimos decenios.
Los resultados apuntan a que los episodios de expansión monetaria asociados a desequilibrios fiscales persistentes han desempeñado un papel significativo en la formación y aceleración de las expectativas inflacionarias.

Microfundamentos e Institucionalidad
Desde una perspectiva institucional y de microfundamentos económicos, surge una hipótesis complementaria. Si la economía venezolana lograra reducir las asimetrías de información, limitar la discrecionalidad regulatoria, fortalecer la transparencia en la toma de decisiones públicas y restringir el aprovechamiento de información privilegiada por parte de agentes con acceso al poder político o administrativo, podrían eliminarse importantes barreras que hoy restringen la inversión, la acumulación de capital y el crecimiento de la productividad.
Con un enfoque fundado en los microfundamentos, la discusión sobre la dolarización dejaría de centrarse exclusivamente en los riesgos derivados de la pérdida de soberanía monetaria para enfocarse en sus posibles beneficios como mecanismo de disciplina institucional y estabilización macroeconómica.

La Renta Petrolera como Activo Patrimonial
En este marco, la transformación del tratamiento de los ingresos petroleros constituye un elemento fundamental. Más que concebirlos como una renta corriente susceptible de financiar gasto público discrecional, dichos recursos podrían administrarse bajo criterios patrimoniales e intergeneracionales, semejantes a los observados en algunos fondos soberanos internacionales.
Un diseño institucional como el planteado contribuiría a reducir los incentivos asociados al ciclo político-fiscal y fortalecería la sostenibilidad de largo plazo de las finanzas públicas.

La Dolarización como Mecanismo de Disciplina
Con disciplina fiscal, transparencia regulatoria y administración patrimonial de la renta petrolera, la dolarización podría convertirse en un mecanismo eficaz para contener la inflación de manera rápida y creíble. Al eliminar la posibilidad de financiar déficits mediante creación monetaria, desaparecería el señoreaje como instrumento de ajuste fiscal encubierto.
Como consecuencia, las decisiones de política pública deberían sustentarse en criterios de eficiencia económica, evaluación ex ante de costos y beneficios regulatorios y análisis sistemáticos de impacto normativo, incluyendo herramientas como el Análisis de Impacto Regulatorio (AIR).

Alcances y Limitaciones
No obstante, resulta importante reconocer que la dolarización, por sí sola, no corrige los problemas estructurales asociados a la baja productividad, la fragilidad institucional o la insuficiente diversificación económica. El aporte fundamental de la dolarización radica en restringir mecanismos que históricamente han facilitado la transferencia inflacionaria de costos hacia la población.
Más que una solución integral, la dolarización debe entenderse como un componente potencial dentro de un proceso más amplio de reformas orientadas a fortalecer las instituciones, proteger los derechos de propiedad, mejorar la calidad regulatoria y promover un crecimiento económico sostenible.
_____________________________________________________________________________________ Autor: Francisco J. Contreras M.  | Economista UC | Docente de la Universidad de Carabobo Dr. III Cycle en Sciences Économiques | EHESS, París | fjcontre35@gmail.com

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